Es bien sabido que Turquía ocupa una posición geográfica singular, puente entre continentes y entre sus culturas y civilizaciones.

La ubicación geográfica de Turquía, su patrimonio cultural y la gran variedad de sus paisajes, más la calidad de su gastronomía, son algunos los factores que explican que este país sea uno de los principales destinos turísticos de Europa, competencia creciente para la industria turística española.

Esta posición privilegiada acaba de ser confirmada en el barómetro de enero de 2019 de la Organización Mundial de Turismo, según el cual, Turquía es el quinto destino turístico en Europa en número de visitantes, y el sexto en términos de ingresos.

En 2018 Turquía recibió 39,5 millones de visitantes extranjeros, entre los cuales rusos y alemanes son los más numerosos (5,9 y 4,5 millones de turistas respectivamente).

En total, la tasa de crecimiento anual del número de turistas es 21,4%. Durante el pasado año han visitado Turquía unos 178.000 turistas españoles, lo cual supone un incremento del 66,7% con respecto al año anterior.

Igualmente han crecido, concretamente un 12,3%, los ingresos procedentes del turismo, que ascienden a 29,5 millones de dólares, con un gasto medio de 647 dólares por persona. Para acoger a todos estos visitantes, Turquía dispone de 11.596 alojamientos turísticos con una capacidad total de 1.485.650 camas.

El avión y Estambul, vías de entrada preferente
La mayor parte de los turistas llegan a Turquía en avión (76%), siendo la segunda vía más frecuente la entrada por carretera (21%) y la tercera, el transporte marítimo (2,96%).

Por consiguiente, y con sus tres aeropuertos, el más reciente de ellos inaugurado hace unos meses, Estambul es la vía de entrada del 34,02% de los turistas, y es sin duda destino predilecto de quienes visitan Turquía. Es la ciudad más habitada del país, y cuenta con un riquísimo patrimonio histórico, una intensa vida cultural y un ambiente cotidiano que enamora.

El siguiente punto de entrada es Anatolia, a través de la cual llegan el 31,5% de los visitantes. Su importancia es un signo del gran atractivo de los destinos costeros en Turquía, donde destacan, entre las ciudades de mayor tamaño, İzmir y la propia Anatolia, y, entre los municipios de menor tamaño pero idéntico atractivo, solo por mencionar algunos, Çeşme, Kuşadası, Bodrum, Fethiye o Kaş.

Banderas azules en 459 playas
En todos estos destinos, además de disfrutar de los agradables paseos que ofrecen estas ciudades de arquitectura típicamente mediterránea, los turistas tienen ocasión de pasar el día en las magníficas playas de Turquía, ya que es el tercer país del mundo, tras España y Grecia, con más banderas azules (459).

También pueden aprovechar para visitar los múltiples yacimientos arqueológicos que jalonan las costas mediterránea y egea. Éfeso, cerca de İzmir, es el más conocido, pero junto a Anatolia se encuentra Aspendos, y, por mencionar un tercer ejemplo, a lo largo de la costa de las provincias de Anatolia y Muğla se encuentran numerosos vestigios licios, tales como Olympos o Patara. Si lo prefieren, los turistas que visiten las costas de Turquía también tienen a su disposición una significativa oferta de turismo náutico: un total de 1.823 yates, la gran mayoría de ellos con bandera turca, con capacidad para 18.193 camas.

Otro de los grandes atractivos turísticos de Turquía es la región de Capadocia, que se reparte entre las provincias de Aksaray, Nevşehir, Niğde, Kayseri y Kırşehir. Su peculiar paisaje, con sus conocidas “chimeneas de hadas”, es fruto de la combinación de una intensa actividad volcánica, que pudo prolongarse intermitentemente durante millones de años y hasta el Neolítico, y del paulatino efecto de la erosión. Posteriormente los habitantes de la región cavaron la roca y construyeron casas, más de 500 iglesias y capillas, y más de 250 ciudades subterráneas. Constituye un verdadero museo al aire libre, siendo especialmente visitados el Parque Nacional de Göreme, y las ciudades subterráneas de Özkonak y Kaymaklı.

Turquía, también en invierno
Turquía también tiene mucho que ofrecer a quienes les gusta disfrutar de las vacaciones en invierno. Precisamente en la provincia de Kayseri se encuentra el monte Erciyes, que, con una elevación de 3.916 metros sobre el nivel del mar, es la cumbre más elevada en el interior de Anatolia. En él se encuentra una de las más importantes estaciones de esquí que hay en Turquía, junto con la de Uludağ, próxima a la ciudad de Bursa. Esta ciudad fue la primera capital del Imperio Otomano, y por eso posee un rico patrimonio histórico y constituye un destino ideal para unas vacaciones de invierno. Los turistas que prefieran disfrutan de paisajes invernales pueden optar por visitar una ciudad moderna, hermosa y llena de vida como Eskişehir, o quizás Bolu, conocida por la calidad de su gastronomía tradicional y por el Parque Natural de Yedigöller (“siete lagos”). Además, al referirse a posibles destinos para unas vacaciones de invierno es imposible no pensar en Kars, uno de los rincones de Turquía donde se registran temperaturas más bajas durante el año (por debajo de -10o en enero). Quienes visiten esta última ciudad en invierno podrán admirar el paisaje nevado del lago Cildir cuando se hiela por completo, disfrutar de la estación de esquí de Sarıkamış o tal vez visitar las ruinas de la antigua ciudad de Ani.

La gran diversidad de sus paisajes convierten a Turquía en uno de los mejores destinos en Europa para los aficionados al golf. Destacan los 27 campos de golf ubicados en Belek (Anatolia), muchos de los cuales están vinculados a complejos hoteleros con una amplia oferta de actividades más allá del golf, pensando en todas las edades y todos los gustos. También hay campos de golf de gran calidad en Estambul, Kuşadası, Bodrum y Samsun.

Contra la alopecia y para mejorar la salud, turismo en Turquía
Y llegamos, por fin, al reclamo de nuestro titular. La diversidad turística de Turquía no estaría completa sin hablar del turismo de salud.

Ya en el siglo XIX los balnearios y aguas termales de Anatolia, muchos de los cuales han sido aprovechados desde la Antigüedad, eran el destino elegido por multitud de pacientes procedentes de diversos lugares de Europa, y así sigue siendo hoy en día, puesto que Turquía es el país de Europa con más fuentes termales, y el séptimo a nivel mundial. Especialmente famosos son los balnearios situados en Pamukkale, zona conocida por sus fuentes termales y por el peculiar paisaje que forman las terrazas de roca calcárea.

Recientemente Turquía es valorada, con especial repercusión en España, como destino de turismo de salud entre pacientes que desean realizarse un injerto capilar. Se estima que 750.000 extranjeros viajan a Turquía cada año para someterse a este tipo de operación estética, aprovechando que las clínicas turcas especializadas en este y otros servicios ofrecen una altísima calidad a precios muy competitivos (hasta cinco veces más bajos que en clínicas de otros países europeos o de Estados Unidos).

Muchas clínicas de hecho ofrecen viajes organizados en colaboración con operadores turísticos, de modo que, durante su viaje, además de realizarse el implante capilar, los pacientes y sus familias pueden disfrutar de los atractivos turísticos del país.

El crecimiento de este tipo de actividad turística incentiva también, el desarrollo del turismo de salud gracias a que Turquía cuenta con un elevado número de clínicas y hospitales debidamente acreditados y con excelentes y experimentados profesionales en campos como la oftalmología, la odontología, la cirugía plástica, la cardiología y la cirugía de trasplantes. De nuevo la alta calidad, los precios asequibles y la amplia oferta turística y cultural disponibles son los factores que explican los crecientes éxitos alcanzados en este campo.