Cerca de Vianden, a apenas 6 kilómetros  de su famoso castillo, hay un lugar que muy pocos turistas apresurados conocen. Nuestra propuesta es que cambies de planes, dejes por un momento lo más conocido y te acerques con tu coche hasta Stolzembourg. Al pie de la carretera encontrarás un coqueto museo, muy cerca de la actual iglesia de San Pancracio y de la torre original. Sin quererlo, ahí tienes ya buena parte de la esencia y de la razón de esta comarca: la abundancia de pizarra.

La geología quiso hace millones de años que en el subsuelo los movimientos tectónicos terminaran formando vetas de cobre, mientras que en la superficie la tierra que quedaba más allá de los hermosos y densos bosques fuese ingrata, difícil de cultivar. Era esta parte de Luxemburgo quizá la más pobre del país en el siglo XIX, como sus propios habitantes reconocen, con el respeto debido a quienes les precedieron.

Entre 1882 y 1938 se explotaron industrialmente esas vetas, localizadas a algo más de un kilómetro del pueblo. Para llegar a la mina hay un agradable paseo, por un camino entre los árboles. Además de respirar a pleno pulmón y de admirar el verdor, tendrás tiempo para ir poniéndote en situación. Cuando llegues, será el turno de calzarte botas de agua, casco y un guardapolvos desechable. ¿Por qué tanta precaución? Ahora lo verás.

El terreno donde se asienta la mina tiene la particularidad de dejar filtrar gran cantidad de agua, hasta el punto de que la mayor parte de las galerías que se llegaron a horadar en el último siglo y medio permanecen inundadas. La explotación comercial fue posible primero con bombas manuales, movidas luego por vapor y, en la última etapa, gracias a la electricidad. Durante la ocupación nazi, la gran utilidad del cobre para la industria bélica hizo que se mantuvieran en producción a razón de tres turnos de 20 mineros, día y noche.

Hoy, están abiertas de nuevo, pero para el turista. Lo hacen desde Semana Santa hasta finales de octubre todos los domingos y festivos, sin reserva. En verano, la posibilidad de adentrarse en la montaña sin cita previa se extiende desde mediados de julio hasta finales de agosto. En esa temporada alta, las explicaciones se dan en luxemburgués, alemán o francés. Atentos, pues… y a afinar el oído.
 
Es un viaje a 50 metros de profundidad, hasta asomarnos al pozo principal, por donde se extraía el mineral. Para los próximos años se anuncia una ampliación en el recorrido, pero con el actual es más que suficiente para vivir una experiencia inusual hasta que llega el momento de subir por las empinadísimas escaleras para alcanzar, de nuevo, la luz del exterior.

Sea como fuere, andar chapoteando por las galerías, con el constante empeño de tu cabeza por probar la eficacia del casco contra el bajo techo dejado por el pico y la pala de los antiguos mineros, es sumamente divertido para los más pequeños e instructivo para todos: es una muestra de las duras condiciones de vida de quienes hicieron posible el desarrollo industrial europeo hasta casi nuestros días.

Y luego sí, de vuelta a pie, caminando a favor de la suave pendiente desde las entrañas del monte y luego cómodamente sentados en nuestro coche, con las imágenes aún frescas de lo vivido, ya podemos acercanos a Vianden, a sus calles y a su castillo. El viaje continúa.

Más información

Syndicat d'Initiative Stolzembourg

Tel: 00 352 2687 4987

E-mail: guides.ardennes@ortal.lu

www.stolzembourg.lu

El precio de la entrada es de 7,50 euros para los adultos, de 3,50 para los niños entre 6 y 13 años y gratis para los más pequeños. Hay considerables descuentos en la tarifa si muestras la Lux Card

Sobre Vianden en La Crónic@ y en Ideas para Viajar
Siguiendo los pasos de Victor Hugo hasta Vianden
 

Sobre Luxemburgo

Para planificar con acierto un viaje a Luxemburgo, recomendamos acudir previamente a la web oficial, con abundante y actualizada documentación:

https://www.visitluxembourg.com/en