Para comprobar la catadura moral de los habitantes de un pueblo, de una ciudad o de todo un país basta con observar cómo tratan a sus hijos fallecidos. No nos referimos al cuidado de sus camposantos, que también, sino al recuerdo o al olvido que dedican a quienes siendo sus hijos algo hicieron de notable. Con ese baremo, viendo el cariño que Adolphe Sax merece en Dinant, sus paisanos pasan el examen con nota muy alta.

Aunque lo razonable parecería empezar la búsqueda de Sax por Dinant en la calle que lleva su nombre, mejor lo vamos a hacer por la plaza del Ayuntamiento. Frente a la fachada del Hôtel de Ville reposa en un equilibrio que parece bastante estable un enorme saxofón de cristal. Deseamos fervorosamente que esté bien firme sobre su pedestal, ya que el artilugio pesa nada menos que cuatro toneladas.

Esos 4.000 kilos de vidrio son el resultado de un homenaje en forma de clepsidra, nacida del ingenio y de la habilidad de un maestro cristalero belga, Bernard Tirtiaux. Si original es su aspecto, más aún lo es cómo hizo para celebrar el bicentenario de Sax: desde el 7 de febrero de 2014, cada 8 segundos exactamente una gota caía desde el cuerpo del saxofón hasta llenarlo completamente el 6 de noviembre de aquel año, coincidiendo con la celebración del nacimiento en Dinant de Adolphe Sax, inventor de este universal instrumento musical.

La ciudad, en efecto, ama a Sax. Lo demuestra sobre todo en el puente Charles de Gaulle, sobre el Mosa. Ambos lados están flanqueados por coloridos saxofones de gran tamaño, evocando a países de la Unión Europea. Son una de las fotos obligadas para quien visita Dinant.

Tanto o más obligatorio resulta seguir las huellas de bronce que en las aceras de las principales calles nos guían, misteriosamente, hasta su Casa Museo, en el número 37 de la que lleva su nombre. Es una exposición pequeña pero encantadora, moderna y al mismo tiempo evocadora. Ubicado en el inmueble en el que nació Antoine-Joseph, más conocido como Adolphe Sax, el 6 de noviembre de 1814, este Centro de Interpretación ofrece una escenografía original y lúdica. Visita gratuita todos los días, de nueve de la mañana a siete de la tarde.

Adolphe Sax fue un ejemplo de ingenio, pero también de perseverancia. Como parecía casi obligado en ese tiempo, el éxito le llegó a través de París, donde contó con el apoyo de Berlioz. Tras las primeras presentaciones del nuevo instrumento, en 1844, lo patentaría dos años más tarde. Eso no fue suficiente para evitar numerosos contenciosos con los imitadores que le fueron saliendo… casi tantos como los que no terminaban de entender que ese instrumento pudiera llegar a algo más que a atronar a las audiencias, casi confinado como estaba en un principio en las bandas militares. En 1860 ya había fabricado casi 20.000 unidades. La música del siglo XX no habría sido la misma sin este instrumento, nacido en el siglo XIX, aquí, en Dinant.

Con una previsión que quizá sea muy belga pero que a los españoles no puede por menos que extrañarnos, ya hay fechas para la séptima edición del Concurso Internacional "Adolphe Sax", que se desarrollará del 27 de octubre al 10 de noviembre…  de 2018, en Dinant. Se organiza cada cuatro años y es lugar de cita mundial para los saxofonistas clásicos. El concurso se reserva para los menores de 30 años.

Si nos vemos por allí, nos saludamos.
 


 

¿… Y QUÉ MÁS PUEDO VER?

• Ciudadela de Dinant
Horario 
De abril a septiembre, todos los días de 10 h a 18 h. 
De octubre a mediados de noviembre, todos los días, de 10 h a 17,30 h. 
De mediados de noviembre a marzo, de 10 h a 16,30 h. 
Cerrado el viernes, a partir del 15 de noviembre. 
En enero, el fin de semana y vacaciones escolares, de 10 h a 16,30 h.

Precios 
Individual 
Adultos y jubilados, 8 €. 
Menores de 12 años, 6 €.

• Abadía de Notre-Dame de Leffe
Abadía en el año 1200, sobre un monasterio anterior. Reconstruida en los siglos XVII y XVIII y posteriormente saqueada por los revolucionarios en el año 1794, paso a manos civiles. En 1903 fue adquirida de nuevo por monjes franceses, entonces en el exilio. A partir de 1931 la restauraron sus hermanos flamencos de Tongerlo, quienes restablecieron la abadía.

Entrada gratuita.

• Gruta de Dinant La Merveilleuse
Route de Philippeville 142 

En 1904 se descubrió La Merveilleuse, una de las grutas más bellas de Bélgica. Estalactitas y cascadas. Es fácil de visitar y está nivel de suelo.

Duración de la visita: 50 min. 
Adultos y jubilados, 9 €. 
Niños, 6 €.

• Casa de La Pataphonie
Rue en Rhée 51 
Los objetos y los materiales cotidianos se trasforman en instrumentos musicales. Especialmente divertido si se visita con niños.

Más información de horarios y precios, aquí
 


Para más información:

Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia (www.belgica-turismo.es)